
Pero yo no he vendio hablar de aquel libro, sino de este nuevo publicado con unas impresionantes ilustraciones a cargo de Santiago Caruso. Tengo que decir que he tenido el azar o la suerte de contemplar los originales, justo el día que se clausuraba. Yo caminito a Panta -Rhei a la captura y compra del catalogo de la primera exposición de Francesca Woodman en España y me descubren una exposición de exquisitas imágenes que mediante la técnica del esgrafiado dotan a la obra de una contundente textura de carnalidad. El sadismo y la locura dejan de ser verbo para tranformase en un cuerpo-papel que no te deja indiferente, en el que es preciso apartar la mirada de vez porque produce la misma sensación de vertigo cuando contemplas desde un acantilado o sientas ser el famoso ojo cercenado del Perro Andaluz. Tan bellas y atractivas que olvidas, que aquello fue una realidad y te vas pensando que solo fue una espantosa pesadilla de los monstruos de la razón.










